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La bella y la bestia



Me fui de viaje, cumplir una cita con el cine. Encontré a nuevos amigos que les gusta el séptimo arte, que lesgustan las historias de vida y mas que todo, que les gustan los encuentros. Los encuentros entre cine y gente del mundo, campesinos, ciudadanos, originarios, extranjeros, gringos, ricos, tristes, alegres, comunidades, por la cual la pantalla puede ser un espejo y la cámara, una risa o un grito.
Todos con el objetivo, de compartir y provocar encuentros espontáneos con el Cine y sus primos, cámaras, ideas, micrófono, ojos, sentimientos, buscando con los talleres que tuvieron en su recorrido, y aquí en Bolivia, en Colcapirhua y en Mururata, revelar miradas, la mirada de Ellas. Ellas, esas chicas que mañana serán mujeres, madres, actuando de alguna forma en su familia, en su comunidad, en su entorno, con ellas hemos soñado, realizado y proyectado sus películas.
Mis amigos llegaron a Bolivia con una buseta que se compraron para viajar. Obviamente se necesita para ir mas rápido en una gira de cine itinerante, usar un medio de transporte que consume, gasta, y quema una tonelada de hidrocarburos. Bueno, con mis nuevos amigos me lleve muy bien, con la cámara, el micrófono, la computadora, y las películas, todo bien también, pero con la bestia buseta? Ni me preguntes.
Ya conocen los amores de primera vista. Se escucha “Que lindo, hermoso, tan chiquito, tan bonito, me encanta como camina, rumbo al próximo pueblo… Es tan mimi, mira, esta todo arreglado, tan precioso es…” Así fue yo. Pero en los primeros días de viaje me di cuenta que a dentro escondía un dolor, un malestar.

¡Al hospital!
Mis nuevos amigos tenían tanta confianza en ella, normal les había llevado de Quito, capital del Ecuador, pasando por Perú y después a El Alto, ciudad vecina de La Paz, Bolivia sin una respiración corta, sin una señal de enfermedad, pero ya, ahora sé. La bestia esperaba una sola cosa : tocar la tierra sagrada antes de morir. Si eso, ella esperaba ver a Bolivia!! Cuando vio, toco, sintió, esta tierra, a 6000 Km. de la suya, se dijo: “Ya me puedo ir, he hecho todo lo que quería hacer en mi vida!”
Tuvimos que llevarla a emergencia del hospital un domingo, justo cuando no hay personal, y encontrarle el mejor doctor, para que podamos regalarle un pulmón, o no, aun mejor un corazón nuevo!  Si eso fue, se fundió el corazón de la bestia buseta cuando mis amigos y yo, estábamos listos para viajar, por un lindo domingo, empezando nuestro primer largo viaje por Bolivia. Nos dejo plantados allí, sin la fuerza que nos permitía viajar por todo lado, con las maletas y la Bella, una pantalla gigante.

La enfermedad de la bestia nos llevo a conocer otras bestias sobre ruedas, no tan agradables, no tan cómodas, no tan prácticas, además que caras, pero bueno, una cosa lleva a la otra nos hemos dicho. Buseta, taxi, camioneta, mini-bus, minivan, bus, dedo… les hemos probado todos, y en la mayoría hemos entrado muy apretados, con cajas, maletas, armadura de fiero, evitando accidentes de cabezas y de rotulas.

Así nos fuimos solos con la bella, la bella pantalla, que nos permitió seguir el viaje sin perder al ánimo del primer objetivo, llevar cine a las comunidades. Un recorrido en 45 días. La Bella se ha puesto más bella, mas única, más importante, más pesada también, pero con ella podíamos entrar en contacto con la gente, toda la gente de las comunidades, los niños, adultos y ancianos, que vinieron a ver las películas proyectadas en la plaza de su pueblo.

La historia se termina así:
La Bestia y la Bella se encontraron de nuevo a medio camino, después del primer taller, como los amores de antaño que esperan su próximo encuentro, desde luego que si, así paso, nacieron el uno para el otro, y eso demostró el destino, porque eran de la mano. La Bella sin su buseta para llevarla a todo lado, donde la gente la estaba esperando. La buseta con su nuevo corazón, dejo a sus amigos con bastante ansiedad durante todo el camino, pero, normal, la bestia quería cariño.

En fin el amor es el amor, quieren el final? Muy bien ahí les va, la noche del cierre de la gira Cinecita en El Alto, lugar a casi 4000 metros sobre el nivel del mar, la Bestia tuvo su momento de éxito, con los bota fuegos que subieron sobre su espalda para botar fuego, los actores del Trono que actuaron a sus pies, los Alteños que miraron la pareja como si nunca se hubieran separados. Los admiradores, los amantes del cine decidieron espectar todo su resplandor corazón a pesar de un frío digno del Polo Norte.

Y después cuando empezó la proyección de las películas sobre la Bella pantalla, todos miraron primero el documental del recorrido de la gira Cinecita, vieron el camino hecho por la fiel Bestia, luciendo por America del Sur. Sin sus admiradores, la Bella no era nada, pero el equipo y su equipaje sin su buseta Bestia, no llegaban de la misma forma. Es cierto la Bestia nos hizo llegar a las comunidades con alas, con música, tal una escena buena que siempre queda el la mente, tal como el cine debe llegar a la gente. El arte de lo todo posible!

P.S. Gracias a Moviemiento por haber hecho Cinecita posible, una película que nunca olvidaré.

De Isolde, Fotos Nadja Bülow
Feb 28, 2011 3:34:58 AM (CET, Europe/Berlin, UTC+01:00), ,
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